Casa Ricardos: Transformación de una vivienda en Carabanchel

PROGRAMA: VIVIENDA
LOCALIZACIÓN: Calle Irlanda, Carabanchel, Madrid, España.
SUPERFICIE: 97 m2
PROMOTOR: Privado
CONSTRUCTOR: Rumardecor
FOTOGRAFÍAS: Maru Serrano

Ubicada en la calle General Ricardos, uno de los ejes comerciales de Carabanchel, la vivienda se sitúa en un distrito que vive hoy una transformación progresiva. Tradicionalmente obrero, Carabanchel se ha convertido en los últimos años en destino de muchas parejas jóvenes que buscan una alternativa más accesible para vivir en Madrid. Con ellas llegan también nuevas maneras de entender la casa, menos ligadas a los esquemas heredados y más abiertas a la forma en que cada uno quiere vivir.

Una de esas nuevas formas de habitar es la de las parejas que eligen no compartir siempre el mismo dormitorio. Horarios distintos, rachas de trabajo intenso o la simple necesidad de un espacio propio hacen que dormir separados en algunos momentos se viva hoy como algo natural. Desde esa idea, la pareja que hizo el encargo planteó dos premisas: situar la cocina como corazón de la casa y contar con dos habitaciones iguales. Frente a la jerarquía habitual de la vivienda, con un dormitorio principal y otro complementario de uso indefinido, se propusieron dos habitaciones gemelas, con el mismo tamaño y su propio escritorio. La casa no impone un modelo, sino que lo deja abierto: las habitaciones pueden funcionar como un dormitorio compartido y un estudio, como dos dormitorios independientes o alternar entre ambas situaciones.

Con una superficie de 97 m², la vivienda partía de una distribución tradicional: la zona social orientada hacia la calle y las habitaciones volcadas hacia el interior. El proyecto gira esta lógica noventa grados. La zona social gana así relación directa con el exterior, y las habitaciones se reparten una hacia la calle y otra hacia el interior. Esta orientación distinta añade una lógica climática: la habitación interior, más fresca, resulta idónea para dormir en verano, mientras que la exterior, más cálida, funciona mejor en invierno.

Entre las dos habitaciones se sitúan dos armarios que incorporan una puerta de paso, de modo que los dormitorios quedan conectados directamente entre sí. A la vez, cada uno se abre al resto de la casa por su propio acceso. Se genera así un anillo de circulación que recorre toda la vivienda, organizado sobre una planta en forma de T. El recorrido deja de ser una sucesión de pasillos y estancias en fondo de saco y se convierte en un circuito continuo, en el que siempre hay más de un camino posible. Las habitaciones pueden abrirse al conjunto o cerrarse y funcionar de forma completamente independiente.

El proyecto se construye a partir de una paleta reducida, en tonos beige y claros, que mantiene la neutralidad en toda la vivienda. El suelo general es de microcemento y las carpinterías se resuelven en madera contrachapada, tanto en los armarios que separan las habitaciones como en el mobiliario fijo. En el acceso y la cocina, el suelo cambia a un alicatado beige, que se repite también en el rodapié.

Sobre esta base neutra aparecen solo dos puntos de color. El primero es una viga estructural que recorre toda la casa y que, en lugar de ocultarse, se decidió dejar vista y resaltar. El segundo es el baño, situado en la zona social, resuelto íntegramente en microcemento azul. Es un azul vibrante, elegido para contrastar con el beige del resto de la vivienda, de modo que al entrar en el baño el cambio de atmósfera se percibe de inmediato.